Trucos psicológicos para dominar la mente del espectador

La fotografía consiste en trasmitir algo al espectador, transmitir sentimientos, una foto que no transmite nada es una foto inutil.
Una fotografía gusta o no gusta, no hay mas opciones, pero eso ya es a gusto de cada espectador, lo importante como he mencionado antes, es que esa fotografía transmita algo.
Hoy vamos a aprender a “manipular” la mente de las personas que ven nuestras fotografías jugando precisamente con lo que he mencionado anteriormente.
Esto es posible gracias a ciertos comportamientos propios del cerebro humano los cuales, si son explotados de una manera correcta por el fotógrafo, ayudan a transmitir y consolidar el sentimiento o emoción en la retina del espectador.
 
– Nuestro cerebro dirige nuestra mirada primero hacia aquello que considera más importante o destacado. Lo hace por instinto. ¿Y qué es lo más destacado para nuestro cerebro? Pues todo aquello que:
  • Tenga un color cálido. Cualquier grado del rojo o naranja nos llama la atención antes que cualquier otro color;
  • Esté iluminado con respecto al resto de la escena. Nos gusta la luz y huimos de lo oscuro (al menos a nivel visual);
  • Esté nítido, es más confortable para el ojo mirar algo nítido que borroso o difuminado. Cualquier elemento nítido cobra una importancia mayor, a diferencia de los elementos difuminados en los que normalmente nos fijamos más tarde;
  • Aparezca aislado con respecto al resto de los elementos de la composición. El espacio vacío alrededor de un sujeto ayuda a crear protagonismo y a llamar la atención.
– Algunos colores influyen directamente en nuestras emociones condicionando nuestras percepciones hasta límites insospechados:
  • El negro por ejemplo es el color de la autoridad y de la fuerza, aunque también es ideal para resaltar elegancia: una modelo vestida de negro parece más delgada de lo que es normalmente.
  • El blanco transmite sensaciones de paz, harmonía, inocencia y limpieza. Es un “color” ligero, neutro, y pega con casi todo.
  • El rojo, además de resultar extremadamente llamativo, es un color muy intenso desde un punto de vista de emociones. Es un color estimulante y que activa los sentidos.
  • El azul, en cambio, es un color más relajante. Induce tranquilidad e inactividad, pudiendo llegar a provocar incluso sentimientos de frialdad o depresión.
  • El verde está relacionado, obviamente, con la naturaleza. Es un color fácil para el ojo, que no cansa y que produce sensaciones de relax en el espectador.
  • El amarillo entra en la categoría de los colores cálidos, acelera el metabolismo, ayuda a concentrar la atención y es frecuentemente asociado con sentimientos de optimismo.
  • El violeta. Lujo. Riqueza. Sofisticación. Feminidad y romanticismo. Es un color difícil de encontrar en la naturaleza y por lo tanto puede transmite una sensación de artificialidad.
– Dando sensación de relieve: Curiosamente la combinación del rojo y verde en un mismo encuadre hace que el sujeto parezca que sale del encuadre, como si fuera tridimensional o tuviera un poco de relieve. Es un puro efecto óptico de esta combinación de colores.
– Dominar el espacio: el espacio físico y los vacíos que éste puede contener tienen un gran impacto en la psicología del espectador. Los espacios demasiado cargados de elementos provocan estrés, tensión, y hacen que el espectador quiera apartar la mirada de la foto tan pronto como le sea posible. En cambio, un espacio demasiado vacío y diáfano puede suscitar sentimientos de soledad, de vacío psicológico e incluso puede resultar deprimente. Un espacio equilibrado y con la cantidad adecuada de vacíos y de elementos de relleno retendría la mirada del espectador más tiempo.
– La presencia de luz (solar o artificial) en una foto ayuda a recrear sentimientos de júbilo y de alegría. En cambio, si buscamos transmitir emociones de tristeza o de misterio conviene trabajar con un poco más de oscuridad.
– Miradas: generalmente un sujeto que mira directamente a la cámara tendrá una mirada mucho más expresiva que uno con la mirada desviada hacia otro lado. El contacto directo a través de los ojos facilita que el espectador se vuelva mucho más receptivo y empatice con el sujeto protagonista.
– Dedos entrelazados: Un retrato en el que el protagonista aparece con los dedos entrelazados es un retrato estresante.
– Gran angular vs. Teleobjetivo: los objetivos tipo gran angular le proporcionan al sujeto dimensiones exageradamente gigantes, infunden grandeza y majestuosidad. Cualquier edificio de altura normal, si se fotografía con un objetivo gran angular, parecerá mucho más alto de lo que es en realidad. Los teleobjetivos, en cambio, dado su función de “zoom”, crean más cercanía con respecto al sujeto, provocando una sensación de intimidad en el espectador.
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